Aunque no se le da la suficiente importancia, nos acercamos a la parte del año que se espera sea la más peligrosa para la población que vive en zonas de riesgo.
Los fenómenos ligados al calentamiento global han provocado en años específicos los mayores prejuicios a finales de agosto y en septiembre.
Ya casi estamos en esa fecha y las inconstantes lluvias son más potentes.
Es necesario que los tres niveles de gobierno realicen las labores preventivas necesarias, porque será lamentable que se pierdan vidas humanas por algo previsible.
No se puede dejar de señalar, por supuesto, que quienes aceptaron habitar zonas peligrosas tienen la mayor de las responsabilidades, pero aún así no se les puede dejar abandonadas a su suerte.