Se avecina (otra) tormenta

La alcaldía de Cuernavaca solicitó  ayer al gobierno del estado la paralización de los trabajos para sustituir el piso de la plaza de armas y reivindicó de nueva cuenta la jurisdicción municipal sobre ese territorio, cuya administración había sido cedida en el trienio anterior para un plazo cuyo límite expiró el 31 de diciembre.

El Poder Ejecutivo estatal utilizó calles y otros lugares públicos del municipio para realizar acciones vistosas -aunque poco trascendentes- para promocionar la figura de su candidato a alcalde, que al final terminó en el cuarto lugar en la contienda de junio del 2015.

 A pesar del tiempo transcurrido, los funcionarios estatales buscan realizar obras no consensuadas para lograr el favor de la población o quizá para disponer de un presupuesto sobre el cual cargar elevados costos y comisiones, como podría intuirse por el simple hecho de que ni siquiera han revelado el nombre de la empresa a la que se le asignaron -con métodos oscuros- los trabajos.

La defensa que desde el palacio de gobierno han hecho de todas las acciones que encumbren corruptos y jugosos negocios es ya demasiado conocida por la población. La construcción del estadio de futbol en Zacatepec es un emblema de esa conducta.

Y como la obra aludida que se realiza en la plaza suena a negocio, seguramente defenderán con uñas y dientes que siga adelante, aunque se pase por encima el Estado de Derecho.

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