Ahora que se promueve el uso de la energía fotovoltaica en las escuelas públicas y privadas es oportuno hacer un llamado de atención a quienes tengan la tarea de regular ese proyecto, a fin de que no se permita hacer un negocio desmesurado con una tecnología útil y necesaria.
El hecho de que se promueva la contratación de créditos para instalar la infraestructura necesaria alerta del peligro de que personas sin escrúpulos dejen a las escuelas con deudas inasumibles e incluso sin un servicio eléctrico eficaz.
El proyecto es ambicioso, modernizador y de vanguardia, pero si no se supervisa adecuadamente, puede afectar negativamente al intento por poner a trabajar la energía solar, que está disponible la mayor parte del año de manera gratuita, mientras otros tipos de energía tienen cada vez precios mayores y provocan daños al medio ambiente.