Una nueva Legislatura ha comenzado y el escenario en la sede del Congreso local fue el que se ha hecho habitual en los últimos años: la calle Matamoros atiborrada de ciudadanos que se manifestaban por las más variadas razones.
La sede del Poder Legislativo es -mientras hay actividad- la caja de resonancia de los problemas que ocurren en Morelos.
Sin embargo, sólo ha servido como centro de expresión, sin que de allí hayan salido soluciones concretas y efectivas.
Cambiar esa situación podría ser uno de los retos que asumieran los nuevos diputados. Los elevados ingresos de los que a partir de ahora gozarán ameritan una intervención más decidida en los problemas de Morelos.