El desastre ecológico causado por la ampliación del libramiento Cuernavaca se pudo sentir casi de inmediato, pues fue apreciable el aumento de la temperatura en la zona donde miles de árboles fueron derribados.
Ahora se confirma que comenzarán los trabajos para reponer los miles de ejemplares talados y para esto -como ya se comentó- fue contratada una empresa privada.
Sin embargo, un dilema surge en esta situación: las propias autoridades federales decían que no había dónde colocar todos los árboles que compensarían la pérdida. Físicamente no hay lugar para cubrir la cuota legal.
Por eso la duda es dónde serán colocados por esa empresa, que cobrará una cantidad millonaria por un trabajo que en principio humanamente no puede ser realizado.
Las autoridades federales deberían precisar con detalle el sitio en el que se colocará cada uno de los nuevos árboles, pues será dinero público el que estará en juego.