Hace unos días se anunció que ciertas plazas importantes del sector educativo (las direcciones de algunos planteles de nivel medio superior, para ser exacto) se entregarán por medio de concurso de oposición y ya no por designación, para buscar que los ocupen las personas mejor calificadas.
Tal medida es de alcance muy limitado pero constituye un paso positivo para introducir la competencia en la administración pública, algo usual y la base del desarrollo de la empresa privada y en general de los sectores de la población que presentan avances e innovaciones.
El hecho de nombrar a quienes tendrán en sus manos importantes responsabilidades para las cuales muchas veces no están preparados significa un enorme desperdicio de recursos para éste país.
Muchas veces los funcionarios llegan a aprender, pero un alto salario y poniendo en riesgo importantes recursos económicos y humanos, mientras personas con la preparación suficiente no son tomadas en cuenta porque n pertenecen a determinado partido político y no tienen conocidos en el gobierno.
En cambio, cuando una plaza se somete a concurso, los profesionistas que tienen la experiencia necesaria y los conocimientos pueden competir en mejores condiciones y de esa manera gana la sociedad, al disponer de cuadros preparados y no de gente improvisada que incluso puede ser un riesgo para los demás.
En la iniciativa privada la competencia y el desarrollo constante de habilidades es lo normal, por lo que no veo ninguna dificultad para acabar con los cotos de poder en la burocracia y poner al alcance de todos el crecimiento personal mediante sus propias habilidades y conocimientos.