La semana anterior fui invitado a la reapertura de la Sala Manuel M. Ponce en el Jardín Borda de Cuernavaca. Me impresionó gratamente las mejoras que le hicieron al lugar, que lo ponen a la altura de las mejores salas de su categoría.
Tenemos ahora una mejor sede para actividades artísticas de todo tipo, que se suma a los lugares que ya están habilitadas y acreditadas, como el Teatro Ocampo, que ha sido tema de comentarios nacionales por su temporada de ópera, por ejemplo.
Eso quiere decir que en nuestro estado somos muchos más que lo se dice en los grandes medios de comunicación. Siempre hemos sido refugio de artistas, científicos e intelectuales y hoy no es la excepción.
Renombradas plumas y mentes muy brillantes se pasean por nuestras calles y han hecho de Morelos su hogar. Incluso han contribuido a su desarrollo.
Ellos son parte ahora de nuestro patrimonio, que debemos mostrar y difundir, para contrarrestar tanta propaganda negativa que afecta a todos por igual.
Somos un estado lleno de riquezas tangibles e intangibles, con lugares maravillosos, lo mismo aquellos que nos dio la Naturaleza o los que fueron construidos por nuestros ancestros o por nuestros contemporáneos y que deben ser para todos un gran motivo de orgullo.