Siempre he dicho que la educación es la herramienta más importante para el desarrollo de un país. Una nación que no educa a sus jóvenes pierde la oportunidad de progresar, como lo están comprobando dolorosamente todos esos países que durante muchos años fueron afectados por guerras u otras calamidades y que hoy pueden crecer pero no tienen los ingenieros y demás profesionistas necesarios, por lo que deben traerlos de otras partes.
Para esas economías debe ser muy doloroso ser fuente de empleo para gente llegada de fuera, mientras a los suyos no les puede ofrecer una mejoría al no haberles dado antes educación.
Y aunque usé un ejemplo extremoso, lo mismo se puede ver en México que no debería tener pretexto para dar educación en todos los niveles a los jóvenes que hoy luchan por sobrevivir con salarios bajos y sin el acceso a las cosas que deberían tener garantizadas, como la salud o la vivienda.
Los estudios superiores ofrecen a los seres humanos la mejor oportunidad de superación social y económica, pero en los últimos años los recursos destinados a ese rubro han descendido y parece que el año que viene se repetirá esa tendencia, que resulta muy dañina para toda la sociedad, porque además la educación -como se ha comprobado en otros países- es el camino para combatir la delincuencia y la violencia.
Ojalá que las autoridades admitan este hecho e inviertan en el futuro de nuestra nación.