Hace unos días la noticia de la muerte de Steve Jobs, el dueño de la empresa de informática Apple, le dio la vuelta al mundo.
Se le reconoce su carácter innovador y su ingenio para crear productos diferentes, complejos en su estructura pero muy fáciles de utilizar.
El señor fue uno de los ejemplos más claros del hombre hecho a sí mismo, que desde una posición social y económica modesta escaló hasta la cumbre, gracias a que nunca renunció a sus ideas, sino al contrario, las defendió hasta ver culminados sus proyectos.
La primera computadora que ideó estaba hecha de madera y fabricada a mano y, aunque no tuvo éxito, se dio cuenta de que tenía un gran proyecto enfrente.
Su historia es muy conocida y está quizá de más recordar detalles, pero es considero que es necesario revivir su ejemplo, el de un hombre que creyó en si mismo y que trabajó arduamente para culminar su sueño.
Era, en pocas palabras, un ejemplo a seguir y como tal lo recordamos.