Los frijoles enlatados son prácticos, pero surge la duda: ¿hay que enjuagarlos antes de usarlos? La respuesta depende del plato y de tus objetivos nutricionales y culinarios.

Reducción de sodio: El líquido de la lata contiene agua, sal y aditivos. Enjuagarlos puede disminuir hasta 41% del sodio, frente al 36% que se reduce solo al escurrir. La American Heart Association recomienda esta práctica para cuidar la salud cardiovascular.
Mejor textura y sabor neutral: El líquido puede dejar un sabor metálico o “enlatado”. Enjuagarlos permite que las especias predominen y evita que sopas o guisos se espesen demasiado.
Menos oligosacáridos: Parte de los azúcares complejos que causan gas se liberan al líquido; enjuagarlos ayuda a eliminarlos, aunque no es una solución definitiva.

Para aprovechar el aquafaba: El líquido de los frijoles, especialmente garbanzos, actúa como espesante y emulsionante, útil en merengues veganos, mayonesa o sopas. Enjuagarlo elimina este recurso.
Textura cremosa en purés o dips: Hummus o purés se benefician del aquafaba para lograr suavidad sin añadir agua o aceite extra.
Retención de nutrientes: Algunas vitaminas B hidrosolubles permanecen en el líquido. Si no te preocupa el sodio, puedes optar por no enjuagar.
Enjuagar ayuda, pero la mayoría de los oligosacáridos permanecen en el frijol. Métodos más efectivos son remojar y cocinar frijoles secos, desechar el agua de remojo o añadir especias como comino o epazote.

La Academia de Nutrición y Dietética y Mayo Clinic recomiendan enjuagar y escurrir los frijoles para reducir sodio.
Enjuaga si: buscas menor sodio, sabor neutro o controlar el espesor de tus platillos.
No enjuagues si: planeas usar aquafaba o el sodio no es tu prioridad.
Procedimiento: Abre la lata, vierte los frijoles en un colador y enjuaga bajo agua fría durante 30 segundos, removiendo con la mano para un lavado uniforme. Esto maximiza la eliminación de sodio y sabor metálico.