El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que su gobierno no permitirá ninguna intervención por parte de Estados Unidos, luego del aumento en las amenazas del presidente Donald Trump sobre tomar el control de la isla.
Ante esta situación, Díaz-Canel hizo un llamado a la comunidad internacional y señaló que las decisiones de Trump responden a los intereses de un grupo reducido pero influyente que busca dominación. También pidió que tanto la comunidad internacional como el propio pueblo estadounidense reflexionen sobre la gravedad de estas acciones.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó que el país no se dejará intimidar. Destacó que el respaldo popular al gobierno quedó demostrado durante las movilizaciones masivas del Primero de Mayo, en las que participaron decenas de miles de ciudadanos.
Rodríguez advirtió que las recientes declaraciones de Trump representan una amenaza directa de agresión militar, lo que eleva las tensiones a niveles peligrosos. Según el canciller, estas acciones buscan satisfacer a ciertos sectores con intereses políticos y financieros, en particular vinculados a la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.
En este contexto, Trump ha endurecido las sanciones contra Cuba como parte de su estrategia para debilitar al gobierno de Díaz-Canel. Recientemente, afirmó que tomaría control de la isla “casi de inmediato” tras concluir una ofensiva iniciada hace más de dos meses en conjunto con Israel en Irán.
Además, una nueva orden ejecutiva establece que cualquier persona o empresa que haga negocios con el gobierno cubano podría enfrentar el bloqueo total de sus activos en Estados Unidos e incluso un posible veto.
Por otro lado, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de permitir la presencia de servicios de inteligencia de países considerados adversarios por Washington, y advirtió que esta situación no será tolerada.
Finalmente, el Senado de Estados Unidos rechazó una propuesta presentada por legisladores demócratas que buscaba limitar las posibles acciones militares que el presidente Trump pudiera ordenar contra La Habana.