Mi vida seminómada de los últimos 13 años fue intensa. Viví en tres entidades en diferentes momentos, por motivos diversos, poco agradables algunos. ¿Por qué me moví tanto? ¿Qué ventajas obtuve con ello? ¿Ya me quedaré tranquilo? Comienzo con las críticas. Familiares y amigos me dijeron que no debí abandonar Morelos en 2012, sino quedarme a pesar de que las balas de la violencia rozaron mi rostro. Insisten las críticas en que debí aguantar, porque yo tenía arraigo y porque los buenos defienden su terruñ...