“Mis papás eran de escasos recursos y no tuve la oportunidad de seguir estudiando. Terminé la secundaria y después me llamó la atención el volante”, cuenta Efraín Canizales Navarrete, quien trabaja como operador del transporte público. Dijo que su trayectoria al volante es de 24 años y a lo largo de este tiempo ha podido comprobar que ser chofer es una labor cansada y de mucha responsabilidad. Por eso motivaba a sus hijos para que estudiaran una profesión, para tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, afirmó...