“La vida es muy corta como para no disfrutarla”, eso nos decían desde niños; que nacimos para ser felices, que la meta a la que se tiene que llegar es tener una vida bonita y feliz; que podemos dedicarnos a lo que más nos apasiona y vivir momentos entrañables. Pensábamos que no iba a ser tan difícil lograrlo, que con solo ser felices ya tendríamos la vida resuelta… cuando en la realidad eso no pasa, por lo menos no así. Un día te despiertas, te das cuenta de que ya tienes veintitantos y que tienes que sal...