No existe nada considerado como “el traje del escritor”, sin importar el género de la persona ni lo que escriba. No hay un canon, una tienda de ropa para escribanos ni un outfit determinado. Por eso mismo, es ridículamente complicado vestirse como uno. No lo intentes, fallarás de cualquier modo. Lo que sí hay son clichés sobre la forma en que se visten ciertos personajes de la pluma. Yo mismo he adoptado diversas poses, así que me río contigo de lo que escribiré a continuación (ay, no puede ser, Zetina se burla...