No hay vida más difícil que la del viajero porque la satisfacción está lejos de llegar cuando uno pone palomita en un destino. Y es que resulta que los lugares, al estar poblados de gente, son dinámicos y evolucionan, por tanto, no importa cuántas veces vuelvas, siempre habrá algo nuevo por descubrir. Eso entonces significa que siendo el mundo tan gigante y estando plenamente seguros de que la vida entera no nos va a alcanzar para pisar todos sus rincones hay decisiones importantes que tomar cada vez qu...