Los viajes son en sí mismos una experiencia de bienestar y desde un punto de vista muy personal, siempre he pensado que justamente es con el bienestar que podemos construir el camino que nos acerque a la felicidad, porque ¿eso es el equivalente a la olla de oro al final del arcoiris, o no?Por eso me llama mucho la atención que desde las cúpulas de poder político y económico se aglutinen conceptos mercadológicos como “turismo de bienestar y salud” o “destinos wellness” como si sólo por tener X o Y número de spa’s...