Más que remordimiento de conciencia, la actitud de algunos diputados por enmendar uno de sus terribles excesos (que no errores) habla de un profundo desprecio por la ciudadanía a la que se supone representan. Luego de nombrar como magistrada presidenta del Tribunal de Justicia para Adolescentes a una persona brillante pero sin el perfil profesional requerido, los diputados pretenden exigir ahora que se garantice que quien ocupe el cargo tenga una experiencia comprobable en el tema que deberá atender, pero la...