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La ampliación del libramiento de la autopista a Acapulco ha sido un dolor de cabeza para los usuarios de esa vía, incluido un elevado porcentaje de los habitantes de Cuernavaca, no sólo porque sus características actuales han propiciado numerosos y terribles accidentes de tráfico, sino por la tala de miles de árboles, lo que seguramente afectó el clima de esa zona de la ciudad.

Ahora se ha anunciado que se pagará a una empresa privada para plantar miles de árboles en compensación por los derribados. De antemano eso significa un negocio para alguien que los ciudadanos deberán pagar a través del erario.

Pero también suena a que no hay garantía de que la acción contratada se realice con efectividad. Hasta hace no mucho, era el gobierno el que se encargaba de esas acciones y no era necesario destinar presupuesto para que alguien gane, además del costo de la siempre de árboles.

Por lo menos habrá que esperar a que las autoridades vigilen y los árboles que vienen suplan a todos aquellos que cayeron en manos de una modernidad que quizá no lo sea tanto.

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