Los accidentes provocados por la quema de cohetes son más graves de lo que la gente quiere reconocer. Incendios, quemaduras y pérdida parcial o total de extremidades no son cualquier cosa.
El hecho de que aparentemente se den de manera aislada no quiere decir que carezcan de importancia.
No son sólo niños las víctimas de los descuidos, sino que personas adultas y aparentemente con criterio se han visto envueltos en incidentes que los han dejado marcados, por lo que el llamado a la cordura y a la razón debe extenderse a todos los ámbitos.
Las pruebas del poder destructivo de esos "juguetes" debería hablar por sí misma.