En unas horas concluirá un año más, que para los habitantes de Morelos ha significado un cambio radical, no sólo por el nuevo escenario político nacido de las elecciones de junio pasado, sino porque los efectos de lustros de desidia y mala administración de los recursos públicos de repente se presentaron de forma brusca pero inobjetable, al grado de significar la destitución en serie de alcaldes de todos los signos políticos, y la parálisis de servicios públicos en gran parte de los municipios.
Por supuesto, la deuda acumulada en los últimos trienios no tiene culpables y eso dificulta la recuperación de los recursos mal utilizados, algo que sigue igual.
Pero el panorama que ofrece el 2016 es distinto al de otros comienzos de año. No se puede predecir el rumbo que seguirán las cosas, pero por lo menos existe la certeza de que algo ha cambiado. Es de desear que sea para bien.
Por lo pronto, La Unión de Morelos desea a todos sus lectores y anunciantes un feliz año nuevo. Que todos sus proyectos se hagan realidad y que reinen la salud y la alegría.