Cuando César terminó sus estudios de nivel básico deseaba continuar con el bachillerato, porque su sueño era ser profesionista: quería ser abogado. Sin embargo, la falta de recursos económicos en su familia lo impidió y a los 14 años de edad empezó a trabajar en un taller mecánico con su papá, que se dedica a este oficio desde hace 45 años. César afirma que encontró en el volante una forma honesta de ganarse la vida y ha logrado mantener a su familia desde hace 19 años. Refiere que ser chofer es una tarea difícil...