“Kim, quiero agradecerte porque tú hiciste feliz a mi amiga; la más feliz, como nunca la había visto en su vida”. Alguien que no recuerdo me dio el contacto de Kim Erno. Quería hacer una denuncia: su esposa había fallecido y él tenía temores fundados de que había sido feminicidio. Nos vimos el 9 de marzo de 2020, en la Plaza de Armas para platicar. Llegué un poco antes y lo encontré frente al altar de las víctimas localizado en el portón de la entrada principal del Palacio de Gobierno (conocido como la ofrenda...