Jojutla. En su bondad infinita, Dios me va a permitir algo que he pensado con bastante frecuencia en los últimos años: dar a conocer un libro de mi autoría, de lo que sea, e invitar a presentadores que me odien o, al menos, que estén resentidos conmigo o les caiga yo mal. Desde luego, deben saber leer y escribir. El evento sería en cualquier lugar, cualquier día, siempre que esté abierto al público. Por una cuestión dramática, pediría yo que alguien le hablara por teléfono a mis invitados, solicitándoles su...