En la primera parte de la anulación de las llamadas “pensiones doradas” hubo errores en el procedimiento legislativo que permitieron a los involucrados mantener su costoso privilegio, por lo que es de esperar que en la nueva tanda de anulaciones las formas y el fondo se hayan cuidado más. Resulta insultante pagar a quienes no tienen derecho a una jubilación pero que además incurrieron en delitos para tratar de justificar ese derecho, pero más insultante resulta que los procedimientos para anular los pagos citados...