El asesinato del abogado Rodolfo García Aragón es una prueba más, la enésima, de que el deterioro de la vida en el estado de Morelos ha llegado a niveles inimaginables, al grado de que los ciudadanos ya no tienen certeza -al salir de sus hogares- de que podrán regresar sanos y salvos, mientras el gobernador Graco Ramírez hace proselitismo por todos los rumbos del país.