La Asociación Estatal de Padres de Familia fue en su inicio una fachada más del control corporativo que el PRI impuso en todos los aspectos de la vida nacional. A su llegada al poder, el panismo buscó apoderarse de la organización, lo que logró para aplicar acciones de apoyo a sus acciones ideológicas convertidas en actos de gobierno, lo que llevó a asumir acciones moralinas y actuaciones vistosas.