¡Qué oso! El viernes pasado yo parecía una vil turista, sí, turista cualquiera tomando fotos y asombrándome en una estación de tren. Y no, no estaba de viaje, de ahí lo ridículo de mi comportamiento. Estaba en Buenavista, en la mismísima Ciudad de México, donde nací hace 43 años. No era la primera vez que estaba allí, hace muchos pero muuuuuuuchos años ya había pisado esos mismos andenes. Cuando tenía 12 viajé con mi hermana desde el entonces Distrito Federal hasta Guadalajara en uno de esos trenes de lujo qu...