Hace ya casi 22 años que vine a la selva chiapaneca por primera vez y hoy escribo estas líneas nuevamente rodeada de árboles enormes en cuyas copas duermen y habitan los nada silenciosos monos saraguatos, una cantidad infinita de aves que conviven con los más exóticos insectos, reptiles y mamíferos. He pasado una semana entera en Palenque, municipio del norte chiapaneco, que es desde entonces y hasta ahora, la mejor manera de entrar a la Selva Lacandona pues colinda con Ocosingo. Sin embargo, en el pasado, habl...