Es recurrente el "cáncer" de los intereses particulares en el sector transporte, pues el desorden que priva desde hace mucho tiempo en dicha actividad concesionada por el gobierno estatal y la falta de un marco legal eficaz, ha desatado anarquía, y la proliferación de sedicentes líderes que creen poder incidir en políticas públicas sólo en base a caprichos personales y ambición.